¿Vocación o huida? El dilema familiar en Los domingos

A veces, la decisión más personal de alguien puede convertirse en el mayor problema de
los que tiene alrededor. Esto es lo que pasa en Los domingos, una película que, sin hacer
mucho ruido, te acaba metiendo de lleno en un conflicto de esos que te hacen pensar qué
harías tú en esa situación.
La historia se centra en Ainara (interpretada por la debutante Blanca Soroa), una
adolecsente que decide que quiere ser monja de clausura. A partir de ahí, lo que podría ser
una trama religiosa se convierte en un drama familiar bastante real. Su tía Maite (Patricia
López Arnaiz), que es atea convencida, no puede entenderlo y se empeña en pararle los
pies a toda costa. Mientras tanto, su padre, Iñaki, parece que está a por uvas; está tan
agobiado con las deudas de su nuevo restaurante que casi no se entera de lo que pasa por
la cabeza de su hija.
Lo mejor de la película es que no hay buenos ni malos. Blanca Soroa es un auténtico
descubrimiento; con solo mirar a cámara o con una sonrisa floja te transmite toda la paz que
siente el personaje, pero también sus dudas. No hace falta que hable mucho para que
entiendas que su fe es real.
Por otro lado, Patricia López Arnaiz está increíble como esa tía que, aunque parece que
quiere ayudar, acaba siendo demasiado autoritaria y hasta vengativa. Y el padre, Miguel
Garcés, representa muy bien esa figura del padre ausente que, por estar pendiente del
dinero y del trabajo, no ve que su familia se está desmoronando.
A nivel visual, la película es muy sencilla pero efectiva. Me ha gustado mucho cómo usan la
música para marcar el contraste entre el mundo de fuera y el del convento. Es curioso
escuchar de repente la de "Quédate" de Quevedo en una historia que parece tan seria, pero funciona porque te recuerda que Ainara sigue siendo una chica de su tiempo. La
cinematografía de Bet Rourich también ayuda mucho a crear esa atmósfera un poco
agobiante de la casa frente a la calma de la iglesia.
Al final, la gran pregunta que lanza la película es cómo querer a alguien que está tomando
un camino que tú crees que es un error total. ¿Hay que dejar que se equivoque o hay que
intervenir?
Los domingos es una película agradable de ver, aunque tiene algunos momentos un poco
lentos. No es la típica historia aburrida de religión, sino un análisis muy fino de cómo nos
comunicamos (o no) con nuestra familia. Las actuaciones son de lo mejor que se ha visto
últimamente y solo por ver el debut de Blanca Soroa ya merece la pena.




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